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domingo, 17 de julio de 2011

Solo deseos y una simple búsqueda


Otro día más encerrada en esta habitación, quien sabe por cuantas horas más seguiré pegada
frente a esta pantalla, tratando de saber que paso con Dylan. ¿Cuándo fue la última vez que supe algo de él? ¿Cómo ha pasado tan rápido dos años de su desaparición? ¿Por qué no siguieron investigando? Busco en Google noticias en todos los periódicos de esas fechas pero son muy resumidas. Necesito ir a la Biblioteca. Pero un temor recae en mí, si apareció en un diario que su cuerpo fue encontrado, lo pensé y un escalofrío recorrió mi cuerpo. No iré.
Pasaron los días, en mi nuevo departamento ubicado en la concurrida y amena Av. Joseph Inovich en Porkestan; no me gusta el bullicio, y es tan ilógico que haya comprado este departamento, pero algo me llamó la atención, que ha decir verdad no logro descifrar, pero siento como si algo especial, fantástico o sencillamente aterrador va a suceder.
En las noches, salgo a mi balcón con un café bien cargado para una fría noche más y empiezo a observar a las personas que van pasando, algunas caminando, otras corriendo u otras en parejas y en el lenguaje más popular, agarrando. Llego a la conclusión que nadie levanta la mirada a ver porque una joven está en su balcón a casi medianoche, todos están preocupados por llegar a su casa, a una cita, u otros buscando solo diversión. Todos esos pensamientos se desbaratan cuando escucho el sonido de la puerta abrirse, no volteo; solo sigo mirando fijamente la fachada de un restaurante que tiene una curiosa caricatura en su puerta, un señor gordo con bigotes, y una nariz muy roja.
Sonreí al sentir sus brazos recorrer mi cintura hasta abrazarme completamente y dulcemente me dijo al oído ¿Me esperabas?, levanté la mirada y respondí. ¿Se supone que debo sorpren… .No me dejó terminar la frase y me besó, sentí sus labios ardientes por el deseo, sus manos recorrieron suavemente mi cintura hasta llegar a lugares que solo me hicieron aferrarme más a él.
Todo estaba oscuro, solo la luz de la cocina nos guiaba torpemente hacia mi habitación, mis manos fieras de deseo se enfurecían al toque con su pecho, con su espalda, y sentía cada vez más que me pertenecía.
Horas más tarde cuando la lluvia se había disipado y solo se escuchaba el sonido de la gente al pisar un charco, me desperté; abrí los ojos y él ya no estaba. Solo fue una corta noche más. Decepcionada, tome un baño, me cambie, tenía que ir a la universidad pero mis ganas eran nulas; me preparé un café, sentada en el sofá tome el control remoto y prendí el televisor, solo eran noticias y más noticias sobre el nuevo gobierno del abogado Warin Facileni, el cual tomaba el mando de este país el próximo 5 de octubre.
Cerré los ojos, ¿Por qué es que siempre te vas sin avisar, Jan? ¿Por qué esas madrugadas intensas por momentos me son suficientes? Cogí mi mochila y salí presurosa de mi departamento, sentía que estaba cerca, que Jan no se había ido. Baje rápidamente las escaleras, cuando el vigilante me vio me sonrió, y solo me dijo, creo que ya tiene mucho frio y su mirada se dirigió a Jan que estaba parado enfrente esperando que yo saliera. Sonreí.
-Eres un tonto- le dije a Jan y lo abraze fuertemente.
-Lo sé, pero asi me quieres- me respondió.
Lo besé. –llegaremos tarde, vamos.
Cuando entramos al aula, aun no llegaba la profesora de Costos. Agarre mi mochila y salí del salón, fui a la biblioteca. Jan me vio salir y me siguió, el caminaba como a unos diez pasos de mi, el sabia hacia donde me dirigía.
Jan me detuvo cogiéndome el brazo-Lisa, escúchame, no vayas a la biblioteca, será peor.
-No, tengo que saber la verdad de lo que paso, estos dos años fuera de Porkestan, pueden haber sucedidos muchas cosas.
-Si, lisa, lo sé-me dijo Jan.
-Entonces voy – le respondí
-¿Por qué no lo aceptas?¡Aún no lo olvidas! ¡Aun sigues enamorada de Dylan! ¿Crees que no me he dado cuenta?
No dije nada, solo el silencio fue mi aliado, lo que Jan decía era verdad, yo seguía enamorada de Dylan, no lo había olvidado a pesar del tiempo.
Me entregó un papel doblado en dos, dio media vuelta y se fue.
No logre decir nada, quería decir Jan espera, pera inútil, el tenia tanta razón, él lo sabía, pero a pesar de eso, seguía conmigo.
Cogí mi teléfono y marqué el número que estaba en el papel me dio Jan. Era su voz. Era Dylan.

@LocuentaMarellaSegovia
@CreadoporMarellaSegovia


1 comentario:

  1. Super! Y creo que deberías escribir mas seguido :)Y tienen razon algunos comentarios de arriba... Esto necesita parte Dos ^^

    Te sigo!

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